30 de octubre de 2009

MNI – PCdel P- PR – JotaCé - PR

¡SIN UNIDAD NO HAY VICTORIA DURADERA!
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PRONUNCIAMIENTO CONJUNTO

Las organizaciones firmantes, nos dirigimos a las fuerzas populares, democráticas, de izquierda y socialistas, llamándolos a cerrar filas frente a la ofensiva autoritaria de la derecha y el gobierno de Alan García, por una alternativa unitaria de cambios fundamentales para el país.

1. Ingresamos en un nuevo momento del proceso político peruano, que inicia la salida del gobierno aprista y perfila las opciones posibles hacia el 2011, pasando por las elecciones regionales y municipales de fines del próximo año.

2. El problema central a resolver sigue siendo político. Ningún cambio de fondo será permitido fuera de la batalla política, electoral y de masas. Lo entiende la derecha y lo resume su objetivo de continuar, a pesar de su fracaso evidente, el modelo económico y político que viene desde Fujimori.

3. Continuismo neoliberal y autoritario, crecimiento sin desarrollo, concentración y monopolización de la riqueza, saqueo de los recursos naturales, corrupción, producción de recursos primarios, por un lado, o cambio de rumbo democrático, con soberanía y justicia social, con nueva constitución, rol dirigente del Estado, desarrollo sostenible, industrialización, educación, ciencia y tecnología, regeneración moral: es el dilema de hierro que debe definirse. Dos modelos, dos proyectos para el Perú. No hay más que dos opciones a elegir.

4. Nos encontramos frente a una oportunidad histórica para abrir las ventanas de un nuevo Perú y una nueva república. Cerca de dos siglos de vida republicana dominada por oligarquías insensibles a los cambios necesarios para construir una sociedad desarrollada y próspera, con justicia social y equidad, confirman su fracaso pero también la urgencia de abrir un nuevo rumbo para el país, en cuya cúspide flamea la bandera del socialismo que soñó Mariátegui.

5. El centro político es una ilusión, una maniobra demagógica. Fujimori, Toledo, García, accedieron al gobierno con un discurso centrista; terminaron como abanderados del neoliberalismo extremo, que crea riqueza para pocos, exclusión y pobreza para los más con la promesa del “goteo” que nunca llega.

6. En defensa de estos intereses la derecha, con García a la cabeza, juega sus cartas con virulencia, construyen una maraña legal para penalizar y contener la protesta popular, despliegan políticas persecutorias, aceleran la entrega de puertos, minas, tierras y bosques al capital externo. Esta tendencia autoritaria, que encubre podredumbres y corrupciones, tiene que ser detenida y derrotada. La democracia no se proclama, se demuestra en los hechos.

7. En estas condiciones fluye, clara, la necesidad de una alternativa popular, democrática, patriótica, de regeneración moral, factible únicamente con la suma de voluntades, con un proyecto común. No está en juego una candidatura; se encuentra de por medio el futuro mismo de la patria y el pueblo peruano. Así es como entendemos los retos de hoy y las promesas de mañana.

8. Para salir adelante y conquistar victorias, posible si se responde con madurez y visión de futuro, la madre de todas las batallas se llama unidad. Unidad política, social y étnica, en torno de una plataforma común, de un proyecto de país que abra las puertas del Perú a todos los peruanos, sin exclusiones ni privilegios. Pongámosla en la agenda en lugar de disputas, temores o desconfianzas estériles que sólo benefician a los adversarios. No permitamos que la derecha, utilizando puntos débiles o desventajas, nos imponga sus reglas, estimule enfrentamientos de unos contra otros, genere desconfianzas mutuas o sabotee la unidad que las masas esperan y la historia aguarda.

9. En esta tarea le corresponde a las izquierdas un lugar fundamental. Manos a la obra, es el momento de la acción. La mejor respuesta a la ofensiva persecutoria y divisionista de la derecha y el imperialismo será siempre la unidad, la claridad en el rumbo, la firmeza en la defensa de los intereses nacionales y populares.

10. En nuestra condición de organizaciones políticas de izquierda, llamamos a discutir un proyecto de país, una estrategia electoral con voluntad de victoria, a construir, de abajo arriba, la gran unidad para el gran cambio. No cometamos el error de perder una nueva oportunidad, o de encontrar enemigos donde no los hay. No le entreguemos una nueva victoria a una derecha cuyo fracaso histórico está a la vista.

Lima, octubre de 2009

Nilver López Ames,
Presidente del Movimiento Nueva Izquierda (MNI)

Alberto Moreno Rojas,
Secretario General del Partido Comunista del Perú – Patria Roja

Magaly Rosado,
Primera Secretaria de la Juventud Comunista del Perú – Patria Roja

29 de octubre de 2009

sobre la participación de la mujer en política

UNA EXPERIENCIA DE GÉNERO

Por: Gladys Ochoa Herrera*

Mujer, si te han crecido las ideas

de ti van a decir cosas muy feas,

que no eres buena

que si tal cosa

que cuando callas

te ves mucho más hermosa.

(Canción escrita por Gloria Martín y cantada por Amparo Ochoa)

Del 5 al 9 de Octubre del presente año, se realizó en la ciudad de Lima, el curso sobre “GÉNERO Y EDUCACIÓN CÍVICA”, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), en colaboración con IDEA Internacional, Bridge Project y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), entre otras instituciones nacionales e internacionales; curso en el cual tuve la suerte de participar.

Previo al desarrollo de la etapa presencial, se realizó una fase virtual realizada desde el 17 de agosto hasta el 17 de septiembre; en la cual pudimos adquirir conocimientos sobre: Género y Enfoques para la Igualdad, Democracia y Derechos Humanos, Ciudadanía, Participación Política de la Mujer, Medidas Afirmativas (cuota de género, alternancia, paridad, mandato de posición), Transversalización de Género y Políticas Públicas con Equidad de Género. Los temas antes mencionados eran evaluados semanalmente y al finalizar el curso virtual, presentamos una propuesta para fomentar la participación de la mujer en política dentro de nuestra organización.

En la fase presencial participamos 30 personas, militantes de diferentes partidos y movimientos políticos regionales y locales, provenientes de diversas regiones, estuvieron personas de Loreto, San Martín, Lambayeque, Arequipa, La Libertad, Piura, Tacna, Tumbes, Huancavelica, Cajamarca y Lima. Entre los participantes, estuvieron 12 varones, lo cual es muy significativo; ya que hablar sobre Género no implica hablar solamente de la mujer; sino que es un tema más integral que involucra a la sociedad en general.

Los partidos y movimientos regionales presentes en el curso fueron: Partido Aprista Peruano, Agrupación Independiente Sí Cumple, Acción Popular, Perú Posible, Partido Nacionalista Peruano, Partido Humanista Peruano, Partido Socialista, Partido Democrático Somos Perú, Alianza para el Progreso, Organización Local Unidos por Socabaya (Arequipa), Movimiento Independiente Acción y Desarrollo Regional (Loreto), Movimiento Alianza Liberteña, Movimiento Político Regional Fuerza Social (Cajamarca), Ciudadan@s por San Borja (Lima), Coordinadora Nacional de Independientes y el Movimiento Nueva Izquierda - MNI (organización a la cual tuve el honor de representar). También estuvieron presentes personas de la sociedad civil, como: Radio Cutivalú de Piura, CID Villallaqta de Huancavelica, PROMEDU (Asociación Civil de Promoción y Desarrollo de la Mujer) de San Martín, Municipalidad Santa Anita (Lima) y Universidad Nacional Mayor de San marcos.

Entre los participantes, habían funcionarios públicos de gobiernos regionales y locales, una regidora joven de Loreto, miembros del CEN, dirigentes de comités regionales, locales y militantes de las diferentes organizaciones políticas, afiliados a sindicatos (CGTP), una estudiante de antropología de la Universidad de San Marcos, una comunicadora social. En conclusión el auditorio estuvo bastante variado y nutrido, ya que inclusive hubo presencia significativa de jóvenes.

La experiencia fue muy enriquecedora, pues pudimos interactuar con diferentes personas, muchas de ellas con amplia experiencia en la esfera política, además de asimilar las diferentes realidades de nuestro país. El curso estuvo orientado al análisis de obstáculos para el acceso de las mujeres a la política y la búsqueda de soluciones frente a este problema, el curso concluyó con las propuestas de mejora en el interior de los partidos y movimientos políticos para mejorar la participación de la mujer en política.

La equidad de género es un tema de gran importancia, puesto que aún existen deficiencias en el acceso de las mujeres a cargos públicos, a pesar de haberse instituido la cuota de género, todavía no hay presencia femenina significativa; considerando que somos las mujeres las que representamos un mayor porcentaje de la población, sin embargo nuestra presencia en el poder ejecutivo, en gobiernos regionales y locales y en cualquier otro cargo sujeto a elección popular, es minoritario.

La cuestión de género es un tema que, sobre todo a los militantes de izquierda y progresistas, nos llama a reflexión y a poner de nuestro esfuerzo para superar esta brecha entre varones y mujeres en la participación política, teniendo en cuenta que somos un partido que se rige en la igualdad y justicia social; además que históricamente han sido los partidos de izquierda, socialistas, comunistas y progresistas los que han impulsado, luchado y liderado los cambios que se han dado a nivel mundial para promover la participación de la mujer en la política.

Al analizar el escenario político de nuestro país, en cuanto a la participación de la mujer, podemos darnos cuenta que es necesario promover desde las bases la politización y empoderamiento de las mujeres, facilitar su acceso a la política y sobre todo concientizarlas y capacitarlas para su desempeño y para que ocupen el espacio que históricamente han ido ganando y que por justicia les corresponde. En tal sentido debemos trabajar en la promoción y visibilización de la mujer. Dentro de las organizaciones políticas se debe invertir mayores esfuerzos en el desarrollo de capacidades y cualificación de las militantes mujeres y aplicar medidas afirmativas como la alternancia, además de la cuota de género; para favorecer una mayor equidad en las dirigencias y mayor participación de las mujeres en sus dinámicas internas. Promover campañas y proyectos destinados a formar conciencia cívica y ciudadana en nuestro país es hoy una necesidad, porque si no conocemos nuestros derechos y deberes y no reconocemos que somos actores directos en el desarrollo de nuestro país, será muy difícil integrarnos al proceso político y mucho más difícil a un proceso transformador.

Finalmente debemos entender al proceso de equidad de género, como un proceso integrado a la lucha de clases, a la lucha del pueblo por lograr la instauración de un sistema político que beneficie a la amplia mayoría, que actualmente son excluidos por el neoliberalismo imperante en nuestro país; como decía Mao Tse-tung en la década del 50: “La verdadera igualdad entre el hombre y la mujer solo puede alcanzarse en el proceso de la transformación socialista de la sociedad en su conjunto”.

* Militante de la Juventud Comunista del Perú – Patria Roja,
militante del Movimiento Nueva Izquierda, y
Bachiller en Ingeniería de Industrias Alimentarias

28 de octubre de 2009

23 de octubre de 2009

A propósito de la propuesta de Hernando De Soto

CINCO SIGLOS O CUARENTA AÑOS: POCO HA CAMBIADO PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS EN LUCHA POR SUS AUTONOMÍAS
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Por: Stefano Varese, especial para VOL.


En setiembre de este año regresé a Lima por un par de semanas después de casi cuarenta años de expatriación voluntaria (o casi). Fue un retorno emocional y denso, de recuerdos algunos perdidos otros reencontrados. Durante décadas he seguido desde la lejanía la vida de los pueblos y comunidades indígenas de la Amazonía peruana. Fueron algunos de estos pueblos – los asháninka, los yánesha, los awajún, los wampis, los shipibo, los matsés- y sus gentes concretas los que en mi juventud atraparon mi imaginación y mi pasión por conocer y me llevaron casi de la mano por las trochas de sus culturas antiguas y modernas, de sus admirables capacidades de resistencia y adaptación, de sus secretos espirituales, de su tratamiento ético del universo. Pero también retornaba al Perú con muchas preguntas irresueltas y en busca de alguna explicación razonable sobre lo que leía en las noticias, en el Internet y en las revistas de análisis político. En mi ingenuidad y optimismo algo patriotero pensaba que los trágicos eventos del año y la matanza del 5 de junio eran una desviación desafortunada de una administración gubernamental básicamente transparente. ¿Cómo era posible que a los casi cuarenta años de la promulgación de una de las leyes más progresistas y avanzadas del continente americano, el D.L. 20653 de 1974 conocido como Ley de Comunidades Nativas y Promoción Agropecuaria de la Selva, los pueblos indígenas, las comunidades nativas amazónicas siguieran bajo el constante asalto a su vida, la violencia institucionalizada, la política etnocida, si no decididamente genocida, de los sucesivos gobiernos de autoritarismo post-democrático?

Ciertamente la Ley de Comunidades Nativas, defendida críticamente por los propios indígenas amazónicos, en todos estos años había sufrido mutilaciones y un constante proceso de erosión dirigido a facilitar la expropiación y privatización de los recursos comunales y la buscada solución final de acabar con las comunidades étnicas de la Amazonía. Pero nunca, ni en los peores momentos del autoritarismo corrupto a lo Fujimori, el gobierno nacional se había dedicado de manera sistemática a socavarla autonomía de las comunidades, a tratar de quitarles sus medios de subsistencia, a estrangularlos económicamente intentando, en fin, matarlos de hambre y de contaminación ambiental. Esas acciones u omisiones, en cualquier país civilizado, son consideradas crímenes de lesa humanidad penable por el derecho internacional. Encontraba ahora, en el 2009, a las comunidades nativas de la Amazonía y a los pueblos indígenas del Perú mucho más amenazados y en peligro de perder sus tierras y sus recursos, y por lo tanto sus vidas, que hace cuarenta años cuando la revolución velasquista con gran visión cultural y social formuló la Ley de Comunidades Nativas. Una legislación humanística integral que por primera vez en la historia nacional y posiblemente latinoamericana otorgaba personería jurídica a las comunidades indígenas y ciudadanía a sus miembros individuales, autorizando a las comunidades mismas a llevar el registro civil de sus miembros y a ejercer jurisdicción colectiva sobre sus territorios y recursos. Pasos jurídicos de una importancia fundamental para miles de pobladores indígenas amazónicos que durante siglos de colonialismo y neo-colonialismo republicanos fueron tratados por el estado y las empresas privadas como esclavos.

Como es bien sabido, pero nunca mencionado, la Ley de Comunidades Nativas fue marginada, corroída, mutilada y parcialmente substituida por otras leyes a partir de la reacción de Morales Bermúdez, pasando por toda la serie de los ultraconservadores Belaúnde, García, Fujimori, Toledo y nuevamente García. Los conservadores neo-liberales han aprendido muy bien de sus propio errores en las décadas de los Reagan, Pinochet, la dinastía Bush y demás sirvientes: si hay algo que obstaculiza la implantación absoluta del sistema económico, social, político y finalmente cultural del capitalismo tardío es la resistencia cultural de grandes sectores de la población mundial y en este caso peruana a dejarse atrapar por la ilusión de mercantilizarse y mercantilizar sus tierras y recursos. Lo intentaron los liberales de las independencias latinoamericana, Bolívar a la cabeza cuando propuso privatizar las tierras comunales de los indígenas andinos; lo intentó el “Benemérito de las Américas” Benito Juárez en México tratando de disolver las comunidades indígenas que lograron sobrevivir a todos los ulteriores intentos hasta llegar a la post-revolución de 1910 con sus tierras y territorios recuperados como “comunidades agrarias indígenas” o como “ejidos”. La dictadura militar pinochetista con sus economistas “Chicago Boys” y Milton Friedman a la cabeza fue en cambio más eficiente en desarraigar y expulsar de sus territorios a casi toda la población indígena mapuche que ahora en un 70% vive en Santiago y Temuco como desempleados sin casa ni propiedades. Hay que recordar que la dictadura militar chilena de Pinochet siguió al pie de la letra las recomendaciones de la escuela económica neo-liberal y en efecto casi logra exterminar a los mapuches y disolverlos en la pobreza más abyecta o en el exilio (30 o 50 mil mapuches terminaron en Europa como refugiados).

Este es el gran éxito neo-liberal voceado a diestra y siniestra por la propaganda del gran capital que lo señala como ejemplo a seguirse en otros países donde hay población rural –indígena o no- que ocupa tierras y recursos necesarios para la acumulación vergonzosa de riqueza en manos de las oligarquías nacionales y/o globales. Este análisis podría continuar con el caso de Guatemala donde durante más de cinco décadas los varios regímenes militares o civiles cuasi-democrá ticos declararon una guerra de exterminio de los pueblos maya que causó la muerte y desaparición de centenares de miles de hombres, mujeres, niños indígenas, más de un millón de desplazados internos, más de ciento cincuenta mil refugiados en México y los Estados Unidos. Casi todas las tierras y recursos de los indígenas maya han sido incautados por los generales, coroneles, politiqueros corruptos y las empresas transnacionales. Otro gran éxito del neo-liberalismo, esta vez con la gran ventaja de haber introducido la variable de la represión sangrienta y cruel de tal manera que se justifica mantener “la ley y el orden” a puntas de bayonetas y torturas.

En Perú, en cambio, los gobernantes y sus políticos, sus asesores y sus escribas a sueldo se llenan la boca con una retórica desarrollista y “modernizadora” –copias mal digeridas de las teorías funcionalistas de los economistas norteamericanos de los años 60 resucitadas por Reagan y la dinastía de los Bush- que proclama la supremacía absoluta de la propiedad privada y un estado ausente y desregulado como únicos instrumentos seguros para superar la pobreza y el subdesarrollo. Me ha sorprendido la brillante síntesis que de esta teoría económica ha hecho el señor Alan García con su memorable refrán del perro del hortelano: visión ésta muy castiza y un tanto feudal de la realidad social de la Amazonía y sus pueblos. ¿Qué habrá pasado con los estudios que Alan García hizo en París? Tuvo que haber leído algo de sociología y de economía política, algo de M. Godelier, de A. Tourrain, a lo mejor algo de Marx, ¿o el cantar valses criollos le ocupaba todo el tiempo? La memoria corta y selectiva es privilegio de los poderosos. El travestismo ideológico borra todo residuo de dignidad: el salto acrobático del anti-imperialismo aprista a la venta-regalo irrestricta del país (y su gente y sus pueblos) a las transnacionales es merecedor del mejor circo de payasos políticos. La nueva oligarquía nacional repite en el Perú del 2009 lo que ocurrió una y otra vez durante casi doscientos años de vida republicana: la venta periódica y cíclica o las concesiones de varias décadas a los conglomerados transnacionales, y sus siervos nacionales, de todo lo que pueda malbaratarse. Dinero y corrupción para mantener tranquila a la elite político-económica y gasto militar y policial para apaciguar las fantasías golpistas y garantizar la paz de los sepulcros. Éste es el modelo de desarrollo social que se propone e impone a los peruanos. Pero resulta que los pueblos indígenas de la Amazonía – y de manera creciente del mundo andino- se resisten a entender la promesa de salvación y la propuesta de deshacerse de sus bienes, sus tierras, sus aguas, sus montes, sus animales, sus peces, sus subsuelos a cambio de unas cuantas monedas y quizás, con mucha suerte de un trabajo de peón, sirvienta o cargador en una empresa, eso sí, muy moderna y eficiente. El portavoz último de esta teoría económica en el país es el señor Hernando de Soto, más conocido por ser vocero póstumo de Adam Smith y extremista de la propiedad privada que por su rol de asesor tanto de Fujimori como de Alan García, fungiendo para éste último como embajador plenipotenciario ante el Imperio en la negociación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y el Perú.

¿Qué les propone de Soto a los pueblos indígenas de la Amazonía y por extensión a todos los pueblos y comunidades indígenas del país y al resto de los peruanos que aún creen en el “bien común” y en la justicia social? Siendo un hombre cultivado con estudios de economía en Europa y carrera profesional exitosa, de Soto entiende que el primer obstáculo que hay que derrotar -para poder expandir a la Amazonía el capitalismo fundamentalista de los neo-liberales- es esta empecinada y milenaria “cultura del bien común” y de “economía moral” que los pueblos indígenas insisten en poseer y reproducir. Armado de este celo evangélico de Soto fue a buscar -videocámara en la mano- unos ejemplos de relativo éxito económico de unas pequeñas empresas indígenas de la Amazonía. Allí está el secreto, vean ustedes tele-espectadores incrédulos, antropologizados de izquierda, soñadores románticos de indígenas puros: aquí están las pruebas que la propiedad privada es la única y mejor oportunidad que los indígenas tienen de progresar, ganar buen dinero, desarrollarse y entrar de una buena vez al tercer milenio y la post-modernidad y felicidad. Sería largo y tedioso contestarle a de Soto al que así como él encontró varios ejemplos de éxito vía privatización cualquier economista y antropólogo podría encontrar otros tantos o más ejemplos de éxito empresarial basado en la propiedad comunal. México, adonde he trabajado durante varias décadas con pueblos indígenas, ofrece centenares de ejemplos de empresas indígenas comunales/ejidales/ colectivas totalmente exitosas. Hay empresas forestales indígenas zapotecas y chinantecas, de alta tecnología (cosecha, reforestación, transformación y comercialización) que dan empleo pleno a todas las familias de la misma, que tienen sistema de seguro médico para todos los miembros de la comunidad, educación completa garantizada, sistemas de becas estudiantiles, buenas viviendas, reinversión comunal en servicios, etc. Y ni un metro de tierra, ni una esquina de su territorio ha sido privatizado. El derecho de ciudadanía indígena se ha ampliado al derecho al trabajo remunerado. Lo mismo pasa con las empresas comunales indígenas productoras de café orgánico en el Istmo de Tehuantepec (indígenas zapotecos) y en el Soconusco (indígenas mam). Los indígenas nahuat de la Sierra de Puebla además de empresas comunales de producción agro-forestal han organizados centros de eco y etnoturismo. Lo mismo pasa en las comunidades indígenas de la Sierra Madre del norte de Oaxaca. Y así podrían seguir los ejemplos no solamente para México sino para Guatemala, Panamá, Canadá y porqué no para los Estados Unidos: corazón del fundamentalismo neo-liberal.

Y aquí es donde de Soto lleva su retórica del engaño al paroxismo. Cita el caso de los indígenas de Alaska como un ejemplo recomendable y a seguirse en la Amazonía peruana. En una parodia caricaturesca de la situación de los Natives de Alaska de Soto sostiene que a estas comunidades les está yendo bien económicamente porque aceptaron la oferta del gobierno federal de los EEUU de transformar sus comunidades en “corporaciones privadas”. La verdadera historia es mucho más complicada y llena de trampas “legales” implementadas por el gobierno federal de los EE.UU. Voy a tratar de resumirla en una cuanta líneas. En 1971 el Congreso de Estados Unidos quiso resolver una disputa histórica de los indígenas (Natives) de Alaska que reclamaban los títulos de propiedad colectiva/tribal de sus territorios y tierras (se usaría el término comunal en Perú y Latinoamérica). El gobierno federal tenía que resolver la disputa para poder construir el oleoducto de Alaska que ocuparía territorios indígenas. El Congreso aprobó un acta de compra de territorios indígenas y el pago de 962.6 millones de dólares por la expropiación de 300 millones de acres de tierras indígenas tituladas. A los Natives el gobierno les prometió también regularizar la titulación colectiva/tribal/ comunal de más de 40 millones de acres que quedaban en uso y posesión de ellos (Alaska Native Claim Settlement, 1971). Como ha sido siempre el caso en las conflictivas relaciones entre los pueblos indígenas y el gobierno federal de los EEUU este último no cumplió con la promesa (la tradición del gobierno de EEU. que los indígenas llaman “Broken Treaties”-tratados rotos) demorando indebidamente la titulación y llegando finalmente a cooptar la voluntad de los indígenas cansados de tantas promesas no cumplidas con la oferta de transformar las aldeas y regiones indígenas en “corporaciones” con el derecho de los miembros individuales de disponer de la porción de territorio/recursos a manera de propiedad privada. Hay que entender que para los indígenas de Alaska, con una larga historia de resistencia ante la colonización rusa y después norteamericana, el debate con el gobierno federal sobre los territorios y su jurisdicción autónoma o soberana (sovereign) era esencialmente sobre la legitimidad de sus gobiernos indios comunales, locales y regionales. A los Alaska Native les importaba ganar la plena legitimidad con su personería jurídica colectiva/tribal/ comunal de manera de poder interactuar con el gobierno del estado de Alaska y el gobierno federal con la autonomía/soberanía que le compete a todo grupo indígena de los Estados Unidos. Bajo las tremendas presiones del Congreso de EEUU, del Gobierno Federal, del Gobierno del estado de Alaska y de las corporaciones petroleras, mineras y constructoras los Natives/Indígenas tuvieron que aceptar el mal menor para no perderlo todo. Se podría afirmar que los indígenas de Alaska como los indígenas de Hawai y los nativos de las islas del Pacifico bajo administració n imperial/colonial de los Estados Unidos constituyen los últimos ejemplos de la arrogancia y del poder bruto y violento ejercido por los EEUU con los pueblos originarios. Un poder de estado que es poder por interpósita persona de los intereses privados de las corporaciones y empresas norteamericanas y transnacionales. Así que señor de Soto, por favor, deje de engañar o entérese y edúquese. Hay centenares de libros y millares de estudios sobre la “economía social” de los pueblos indígenas de las Américas y del mundo: que el señor Alan García no los conozca no me llama la atención, pero que usted los esconda constituye un engaño vergonzoso.

Para concluir hay que volver a decir unas cuantas palabras sobre los 350 -500 millones de pueblos indígenas/pueblos originarios del planeta que no se han dejado absorber por los poderes coloniales y neo-coloniales como masas de de-culturados, desterrados a villas miserias-ghettos- zonas rurales marginales y en calidad de mano de obra barata explotable. Los más de mil grupos étnicos indígenas de las Américas que cuentan entre los 40 y 45 millones de personas a principio de este milenio (según datos de Naciones Unidas y del Banco Mundial) viven en una “economía social” que ha sido llamada por lo primeros etnólogos y la antropología económica “economía de subsistencia”. Estas son formas económicas mixtas que combinan una base de horticultura/ agricultura con pesca, caza, cría de animales, semi-domesticación de especies animales e insectos (abejas nativas/hormigas, etc.), constante domesticación de especies botánicas y prácticas socio-culturales cuyo objetivo es incrementar la diversidad biofísica del entorno, del paisaje. Este tipo de economía se ejerce sobre un mundo físico/territorial que es social y es “del común”. Es una economía que desde los primeros estudios (K. Marx en los Grundrisse, seguido por Karl Polanyi y el historiador inglés E.P. Thompson en el siglo veinte) ha sido llamada “economía moral”. Es una economía que no busca la producción de excedente para la venta y el comercio y el enriquecimiento personal, sino la producción de excedentes para facilitar a todos los miembros de la comunidad “el buen vivir”, lo que nosotros llamaríamos una buena calidad de vida. El principio filosófico-ético fundamental de esta economía es la reciprocidad que se ejerce no solamente entre los humanos sino entre todos los seres del universo, sean éstos bióticos, físicos o astrales, tangibles o intangibles. En consecuencia las relaciones de la persona con el mundo son relaciones con una red de “entes/seres vivos y poseedores de inteligencia y emociones”. De allí las prácticas rituales para la caza, el sembrado y la cosecha, la redistribució n de alimentos y bebidas, la circulación de bienes y servicios (lo que en relación a los ashánika pajonalinos hace décadas yo llamé el “comercio sagrado”). ¿Es posible mejorar la calidad de vida, “el buen vivir” de estas comunidades con la adopción de tecnologías y prácticas sociales externas? Seguramente que sí. Pero la elección o no de ciertos caminos de “desarrollo” tiene que ser informada, fruto de conocimientos y de comparaciones. No puede ser impuesta como propaganda de spots televisivos basados en mentiras o medias verdades. ¿Tener una cuenta bancaria, una tarjeta de crédito y un préstamo del banco para comprar un carro o un televisor es una mejoría del “buen vivir” de los comunero nativos? Estas son preguntas que se las tienen que hacer los pueblos indígenas de la Amazonía, y al parecer se las han estado haciendo desde hace mucho tiempo, y cada pueblo decidirá cómo actuar con la sabiduría y libertad que les ha permitido sobrevivir y desarrollar civilizaciones durante varios milenios en sus propias tierras.

Paro contundente

PUERTO RICO EN PIE DE LUCHA.


Por Ángel Guerra para "La Jornada"

“El paro fue un éxito total... un estado de insurrección civil pacífica del pueblo de Puerto Rico” afirmó el obispo metodista Juan Vera en referencia al paro nacional efectuado en la isla el 15 de octubre. Mientras, su homólogo católico de Caguas, Rubén González, subrayaba la indignación expresada debido a decisiones tomadas por el gobierno “sin contar con el pueblo”

A veces se nos olvida que la hermosa isla del Caribe oriental cuyos habitantes originarios llamaban Borinquen es sangre y carne de América Latina. Patria de Antonio María de Hostos, Ramón Emeterio Betances, Pedro Albizu Campos y Filiberto Ojeda Ríos, que hizo escribir a José Martí en los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano: Se funda... para luchar por la independencia de Cuba y coadyuvar a la de Puerto Rico.

Borinquen no ha dejado de luchar un día por su libertad, primero del coloniaje español y luego del estadunidense ni ha estado al margen de las batallas latinoamericanas contra las políticas neoliberales. De hecho, una gran coalición de fuerzas sociales de la isla libra hoy un combate frontal contra las feroces medidas de ese corte del gobernador anexionista/bushista Luis Fortuño, quien ha echado a la calle a más de 20 000 empleados públicos. Los planes de Fortuño –doblemente repudiado pues en la campaña electoral se comprometió a no despedir a ningún servidor público- desmantelarían numerosas agencias del gobierno, en especial aquellas que tienen que ver con la educación, la cultura, la salud, la asistencia social y los servicios públicos para convertirlas en un negocio del capital privado.

Frente a la arremetida del gobierno y de los grandes grupos económicos, una gran coalición, integrada por la multisectorial Todo Puerto Rico por Puerto Rico, la Coordinadora Sindical y el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha llevó a cabo el paro nacional, que paralizó a San Juan y virtualmente todo el país. En San Juan dos grandes marchas que reunieron alrededor de 200 000 personas confluyeron en dos puntos cercanos para fundirse en una después de que contingentes muy diversos por su origen social o profesional recorrieran la ciudad desde distintas direcciones con gran despliegue de ingenio popular. Sindicatos, comunidades, estudiantes, colegios profesionales, desempleados, grupos feministas, líderes religiosos cristianos, intelectuales y artistas, entre ellos Danny Rivera y Andy Montañés. Ese día, desde la ceremonia de los premios MTV latinos el Residente del dúo Calle 13, René González, exhibía una camiseta con la consigna ¡Viva Puerto Rico Libre!, solidarizaba con la marcha y en español castizo(grosero dicen las buenas conciencias) le recordaba la autora de sus días al impopular gobernador Fortuño. Luego escribía en su blog : “América Latina no está completa sin Puerto Rico y Puerto Rico no es libre”. El paro fue convocado por una marcha/ Asamblea del Pueblo reunida el 5 de junio frente al Capitolio de San Juan, en lo que parece haber sido una expresión precursora de parlamentarismo de calle, y según la opinión de sus organizadores es el preámbulo de una serie de acciones de protesta y resistencia civil pacífica que desembocarán en la huelga general del pueblo, aunque no sólo. En palabras de Luis Peraza, vocero de la Coordinadora Sindical y del Frente Amplio de Solidaridad y Lucha: “Más allá del paro está la creación de conciencia para que el pueblo reconozca el poder que tiene para cambiar las cosas.”

El antecedente más importante de esta nueva etapa de lucha en Puerto Rico es la ejemplar brega por sacar a la marina yanqui de Vieques, un referente para América Latina ahora que Estados Unidos está instalando bases militares en países con gobiernos serviles como Colombia y Panamá, que entre otros objetivos persiguen cercar a la revolución Bolivariana. El rechazo a las bárbaras medidas de Fortuño –como entonces la lucha por Vieques- ha tenido la virtud de unir un concierto de voluntades muy diverso y plural de sectores que usualmente han permanecido alejados entre sí o ajenos a la batalla social En opinión del periodista y académico independentista Carlos Rivera “ La insurgencia civil es ... sobre todo... construcción en torno a valores, experiencias... e instituciones comunes que representan ese otro Puerto Rico que va naciendo... a partir de sus diversas articulaciones ... ya se asoma potencialmente ese pueblo que soberana y democráticamente decida tomar control de su destino.. .”