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23 de octubre de 2009

A propósito de la propuesta de Hernando De Soto

CINCO SIGLOS O CUARENTA AÑOS: POCO HA CAMBIADO PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS EN LUCHA POR SUS AUTONOMÍAS
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Por: Stefano Varese, especial para VOL.


En setiembre de este año regresé a Lima por un par de semanas después de casi cuarenta años de expatriación voluntaria (o casi). Fue un retorno emocional y denso, de recuerdos algunos perdidos otros reencontrados. Durante décadas he seguido desde la lejanía la vida de los pueblos y comunidades indígenas de la Amazonía peruana. Fueron algunos de estos pueblos – los asháninka, los yánesha, los awajún, los wampis, los shipibo, los matsés- y sus gentes concretas los que en mi juventud atraparon mi imaginación y mi pasión por conocer y me llevaron casi de la mano por las trochas de sus culturas antiguas y modernas, de sus admirables capacidades de resistencia y adaptación, de sus secretos espirituales, de su tratamiento ético del universo. Pero también retornaba al Perú con muchas preguntas irresueltas y en busca de alguna explicación razonable sobre lo que leía en las noticias, en el Internet y en las revistas de análisis político. En mi ingenuidad y optimismo algo patriotero pensaba que los trágicos eventos del año y la matanza del 5 de junio eran una desviación desafortunada de una administración gubernamental básicamente transparente. ¿Cómo era posible que a los casi cuarenta años de la promulgación de una de las leyes más progresistas y avanzadas del continente americano, el D.L. 20653 de 1974 conocido como Ley de Comunidades Nativas y Promoción Agropecuaria de la Selva, los pueblos indígenas, las comunidades nativas amazónicas siguieran bajo el constante asalto a su vida, la violencia institucionalizada, la política etnocida, si no decididamente genocida, de los sucesivos gobiernos de autoritarismo post-democrático?

Ciertamente la Ley de Comunidades Nativas, defendida críticamente por los propios indígenas amazónicos, en todos estos años había sufrido mutilaciones y un constante proceso de erosión dirigido a facilitar la expropiación y privatización de los recursos comunales y la buscada solución final de acabar con las comunidades étnicas de la Amazonía. Pero nunca, ni en los peores momentos del autoritarismo corrupto a lo Fujimori, el gobierno nacional se había dedicado de manera sistemática a socavarla autonomía de las comunidades, a tratar de quitarles sus medios de subsistencia, a estrangularlos económicamente intentando, en fin, matarlos de hambre y de contaminación ambiental. Esas acciones u omisiones, en cualquier país civilizado, son consideradas crímenes de lesa humanidad penable por el derecho internacional. Encontraba ahora, en el 2009, a las comunidades nativas de la Amazonía y a los pueblos indígenas del Perú mucho más amenazados y en peligro de perder sus tierras y sus recursos, y por lo tanto sus vidas, que hace cuarenta años cuando la revolución velasquista con gran visión cultural y social formuló la Ley de Comunidades Nativas. Una legislación humanística integral que por primera vez en la historia nacional y posiblemente latinoamericana otorgaba personería jurídica a las comunidades indígenas y ciudadanía a sus miembros individuales, autorizando a las comunidades mismas a llevar el registro civil de sus miembros y a ejercer jurisdicción colectiva sobre sus territorios y recursos. Pasos jurídicos de una importancia fundamental para miles de pobladores indígenas amazónicos que durante siglos de colonialismo y neo-colonialismo republicanos fueron tratados por el estado y las empresas privadas como esclavos.

Como es bien sabido, pero nunca mencionado, la Ley de Comunidades Nativas fue marginada, corroída, mutilada y parcialmente substituida por otras leyes a partir de la reacción de Morales Bermúdez, pasando por toda la serie de los ultraconservadores Belaúnde, García, Fujimori, Toledo y nuevamente García. Los conservadores neo-liberales han aprendido muy bien de sus propio errores en las décadas de los Reagan, Pinochet, la dinastía Bush y demás sirvientes: si hay algo que obstaculiza la implantación absoluta del sistema económico, social, político y finalmente cultural del capitalismo tardío es la resistencia cultural de grandes sectores de la población mundial y en este caso peruana a dejarse atrapar por la ilusión de mercantilizarse y mercantilizar sus tierras y recursos. Lo intentaron los liberales de las independencias latinoamericana, Bolívar a la cabeza cuando propuso privatizar las tierras comunales de los indígenas andinos; lo intentó el “Benemérito de las Américas” Benito Juárez en México tratando de disolver las comunidades indígenas que lograron sobrevivir a todos los ulteriores intentos hasta llegar a la post-revolución de 1910 con sus tierras y territorios recuperados como “comunidades agrarias indígenas” o como “ejidos”. La dictadura militar pinochetista con sus economistas “Chicago Boys” y Milton Friedman a la cabeza fue en cambio más eficiente en desarraigar y expulsar de sus territorios a casi toda la población indígena mapuche que ahora en un 70% vive en Santiago y Temuco como desempleados sin casa ni propiedades. Hay que recordar que la dictadura militar chilena de Pinochet siguió al pie de la letra las recomendaciones de la escuela económica neo-liberal y en efecto casi logra exterminar a los mapuches y disolverlos en la pobreza más abyecta o en el exilio (30 o 50 mil mapuches terminaron en Europa como refugiados).

Este es el gran éxito neo-liberal voceado a diestra y siniestra por la propaganda del gran capital que lo señala como ejemplo a seguirse en otros países donde hay población rural –indígena o no- que ocupa tierras y recursos necesarios para la acumulación vergonzosa de riqueza en manos de las oligarquías nacionales y/o globales. Este análisis podría continuar con el caso de Guatemala donde durante más de cinco décadas los varios regímenes militares o civiles cuasi-democrá ticos declararon una guerra de exterminio de los pueblos maya que causó la muerte y desaparición de centenares de miles de hombres, mujeres, niños indígenas, más de un millón de desplazados internos, más de ciento cincuenta mil refugiados en México y los Estados Unidos. Casi todas las tierras y recursos de los indígenas maya han sido incautados por los generales, coroneles, politiqueros corruptos y las empresas transnacionales. Otro gran éxito del neo-liberalismo, esta vez con la gran ventaja de haber introducido la variable de la represión sangrienta y cruel de tal manera que se justifica mantener “la ley y el orden” a puntas de bayonetas y torturas.

En Perú, en cambio, los gobernantes y sus políticos, sus asesores y sus escribas a sueldo se llenan la boca con una retórica desarrollista y “modernizadora” –copias mal digeridas de las teorías funcionalistas de los economistas norteamericanos de los años 60 resucitadas por Reagan y la dinastía de los Bush- que proclama la supremacía absoluta de la propiedad privada y un estado ausente y desregulado como únicos instrumentos seguros para superar la pobreza y el subdesarrollo. Me ha sorprendido la brillante síntesis que de esta teoría económica ha hecho el señor Alan García con su memorable refrán del perro del hortelano: visión ésta muy castiza y un tanto feudal de la realidad social de la Amazonía y sus pueblos. ¿Qué habrá pasado con los estudios que Alan García hizo en París? Tuvo que haber leído algo de sociología y de economía política, algo de M. Godelier, de A. Tourrain, a lo mejor algo de Marx, ¿o el cantar valses criollos le ocupaba todo el tiempo? La memoria corta y selectiva es privilegio de los poderosos. El travestismo ideológico borra todo residuo de dignidad: el salto acrobático del anti-imperialismo aprista a la venta-regalo irrestricta del país (y su gente y sus pueblos) a las transnacionales es merecedor del mejor circo de payasos políticos. La nueva oligarquía nacional repite en el Perú del 2009 lo que ocurrió una y otra vez durante casi doscientos años de vida republicana: la venta periódica y cíclica o las concesiones de varias décadas a los conglomerados transnacionales, y sus siervos nacionales, de todo lo que pueda malbaratarse. Dinero y corrupción para mantener tranquila a la elite político-económica y gasto militar y policial para apaciguar las fantasías golpistas y garantizar la paz de los sepulcros. Éste es el modelo de desarrollo social que se propone e impone a los peruanos. Pero resulta que los pueblos indígenas de la Amazonía – y de manera creciente del mundo andino- se resisten a entender la promesa de salvación y la propuesta de deshacerse de sus bienes, sus tierras, sus aguas, sus montes, sus animales, sus peces, sus subsuelos a cambio de unas cuantas monedas y quizás, con mucha suerte de un trabajo de peón, sirvienta o cargador en una empresa, eso sí, muy moderna y eficiente. El portavoz último de esta teoría económica en el país es el señor Hernando de Soto, más conocido por ser vocero póstumo de Adam Smith y extremista de la propiedad privada que por su rol de asesor tanto de Fujimori como de Alan García, fungiendo para éste último como embajador plenipotenciario ante el Imperio en la negociación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y el Perú.

¿Qué les propone de Soto a los pueblos indígenas de la Amazonía y por extensión a todos los pueblos y comunidades indígenas del país y al resto de los peruanos que aún creen en el “bien común” y en la justicia social? Siendo un hombre cultivado con estudios de economía en Europa y carrera profesional exitosa, de Soto entiende que el primer obstáculo que hay que derrotar -para poder expandir a la Amazonía el capitalismo fundamentalista de los neo-liberales- es esta empecinada y milenaria “cultura del bien común” y de “economía moral” que los pueblos indígenas insisten en poseer y reproducir. Armado de este celo evangélico de Soto fue a buscar -videocámara en la mano- unos ejemplos de relativo éxito económico de unas pequeñas empresas indígenas de la Amazonía. Allí está el secreto, vean ustedes tele-espectadores incrédulos, antropologizados de izquierda, soñadores románticos de indígenas puros: aquí están las pruebas que la propiedad privada es la única y mejor oportunidad que los indígenas tienen de progresar, ganar buen dinero, desarrollarse y entrar de una buena vez al tercer milenio y la post-modernidad y felicidad. Sería largo y tedioso contestarle a de Soto al que así como él encontró varios ejemplos de éxito vía privatización cualquier economista y antropólogo podría encontrar otros tantos o más ejemplos de éxito empresarial basado en la propiedad comunal. México, adonde he trabajado durante varias décadas con pueblos indígenas, ofrece centenares de ejemplos de empresas indígenas comunales/ejidales/ colectivas totalmente exitosas. Hay empresas forestales indígenas zapotecas y chinantecas, de alta tecnología (cosecha, reforestación, transformación y comercialización) que dan empleo pleno a todas las familias de la misma, que tienen sistema de seguro médico para todos los miembros de la comunidad, educación completa garantizada, sistemas de becas estudiantiles, buenas viviendas, reinversión comunal en servicios, etc. Y ni un metro de tierra, ni una esquina de su territorio ha sido privatizado. El derecho de ciudadanía indígena se ha ampliado al derecho al trabajo remunerado. Lo mismo pasa con las empresas comunales indígenas productoras de café orgánico en el Istmo de Tehuantepec (indígenas zapotecos) y en el Soconusco (indígenas mam). Los indígenas nahuat de la Sierra de Puebla además de empresas comunales de producción agro-forestal han organizados centros de eco y etnoturismo. Lo mismo pasa en las comunidades indígenas de la Sierra Madre del norte de Oaxaca. Y así podrían seguir los ejemplos no solamente para México sino para Guatemala, Panamá, Canadá y porqué no para los Estados Unidos: corazón del fundamentalismo neo-liberal.

Y aquí es donde de Soto lleva su retórica del engaño al paroxismo. Cita el caso de los indígenas de Alaska como un ejemplo recomendable y a seguirse en la Amazonía peruana. En una parodia caricaturesca de la situación de los Natives de Alaska de Soto sostiene que a estas comunidades les está yendo bien económicamente porque aceptaron la oferta del gobierno federal de los EEUU de transformar sus comunidades en “corporaciones privadas”. La verdadera historia es mucho más complicada y llena de trampas “legales” implementadas por el gobierno federal de los EE.UU. Voy a tratar de resumirla en una cuanta líneas. En 1971 el Congreso de Estados Unidos quiso resolver una disputa histórica de los indígenas (Natives) de Alaska que reclamaban los títulos de propiedad colectiva/tribal de sus territorios y tierras (se usaría el término comunal en Perú y Latinoamérica). El gobierno federal tenía que resolver la disputa para poder construir el oleoducto de Alaska que ocuparía territorios indígenas. El Congreso aprobó un acta de compra de territorios indígenas y el pago de 962.6 millones de dólares por la expropiación de 300 millones de acres de tierras indígenas tituladas. A los Natives el gobierno les prometió también regularizar la titulación colectiva/tribal/ comunal de más de 40 millones de acres que quedaban en uso y posesión de ellos (Alaska Native Claim Settlement, 1971). Como ha sido siempre el caso en las conflictivas relaciones entre los pueblos indígenas y el gobierno federal de los EEUU este último no cumplió con la promesa (la tradición del gobierno de EEU. que los indígenas llaman “Broken Treaties”-tratados rotos) demorando indebidamente la titulación y llegando finalmente a cooptar la voluntad de los indígenas cansados de tantas promesas no cumplidas con la oferta de transformar las aldeas y regiones indígenas en “corporaciones” con el derecho de los miembros individuales de disponer de la porción de territorio/recursos a manera de propiedad privada. Hay que entender que para los indígenas de Alaska, con una larga historia de resistencia ante la colonización rusa y después norteamericana, el debate con el gobierno federal sobre los territorios y su jurisdicción autónoma o soberana (sovereign) era esencialmente sobre la legitimidad de sus gobiernos indios comunales, locales y regionales. A los Alaska Native les importaba ganar la plena legitimidad con su personería jurídica colectiva/tribal/ comunal de manera de poder interactuar con el gobierno del estado de Alaska y el gobierno federal con la autonomía/soberanía que le compete a todo grupo indígena de los Estados Unidos. Bajo las tremendas presiones del Congreso de EEUU, del Gobierno Federal, del Gobierno del estado de Alaska y de las corporaciones petroleras, mineras y constructoras los Natives/Indígenas tuvieron que aceptar el mal menor para no perderlo todo. Se podría afirmar que los indígenas de Alaska como los indígenas de Hawai y los nativos de las islas del Pacifico bajo administració n imperial/colonial de los Estados Unidos constituyen los últimos ejemplos de la arrogancia y del poder bruto y violento ejercido por los EEUU con los pueblos originarios. Un poder de estado que es poder por interpósita persona de los intereses privados de las corporaciones y empresas norteamericanas y transnacionales. Así que señor de Soto, por favor, deje de engañar o entérese y edúquese. Hay centenares de libros y millares de estudios sobre la “economía social” de los pueblos indígenas de las Américas y del mundo: que el señor Alan García no los conozca no me llama la atención, pero que usted los esconda constituye un engaño vergonzoso.

Para concluir hay que volver a decir unas cuantas palabras sobre los 350 -500 millones de pueblos indígenas/pueblos originarios del planeta que no se han dejado absorber por los poderes coloniales y neo-coloniales como masas de de-culturados, desterrados a villas miserias-ghettos- zonas rurales marginales y en calidad de mano de obra barata explotable. Los más de mil grupos étnicos indígenas de las Américas que cuentan entre los 40 y 45 millones de personas a principio de este milenio (según datos de Naciones Unidas y del Banco Mundial) viven en una “economía social” que ha sido llamada por lo primeros etnólogos y la antropología económica “economía de subsistencia”. Estas son formas económicas mixtas que combinan una base de horticultura/ agricultura con pesca, caza, cría de animales, semi-domesticación de especies animales e insectos (abejas nativas/hormigas, etc.), constante domesticación de especies botánicas y prácticas socio-culturales cuyo objetivo es incrementar la diversidad biofísica del entorno, del paisaje. Este tipo de economía se ejerce sobre un mundo físico/territorial que es social y es “del común”. Es una economía que desde los primeros estudios (K. Marx en los Grundrisse, seguido por Karl Polanyi y el historiador inglés E.P. Thompson en el siglo veinte) ha sido llamada “economía moral”. Es una economía que no busca la producción de excedente para la venta y el comercio y el enriquecimiento personal, sino la producción de excedentes para facilitar a todos los miembros de la comunidad “el buen vivir”, lo que nosotros llamaríamos una buena calidad de vida. El principio filosófico-ético fundamental de esta economía es la reciprocidad que se ejerce no solamente entre los humanos sino entre todos los seres del universo, sean éstos bióticos, físicos o astrales, tangibles o intangibles. En consecuencia las relaciones de la persona con el mundo son relaciones con una red de “entes/seres vivos y poseedores de inteligencia y emociones”. De allí las prácticas rituales para la caza, el sembrado y la cosecha, la redistribució n de alimentos y bebidas, la circulación de bienes y servicios (lo que en relación a los ashánika pajonalinos hace décadas yo llamé el “comercio sagrado”). ¿Es posible mejorar la calidad de vida, “el buen vivir” de estas comunidades con la adopción de tecnologías y prácticas sociales externas? Seguramente que sí. Pero la elección o no de ciertos caminos de “desarrollo” tiene que ser informada, fruto de conocimientos y de comparaciones. No puede ser impuesta como propaganda de spots televisivos basados en mentiras o medias verdades. ¿Tener una cuenta bancaria, una tarjeta de crédito y un préstamo del banco para comprar un carro o un televisor es una mejoría del “buen vivir” de los comunero nativos? Estas son preguntas que se las tienen que hacer los pueblos indígenas de la Amazonía, y al parecer se las han estado haciendo desde hace mucho tiempo, y cada pueblo decidirá cómo actuar con la sabiduría y libertad que les ha permitido sobrevivir y desarrollar civilizaciones durante varios milenios en sus propias tierras.

6 de junio de 2009

PRONUNCIAMIENTO

¡SOLIDARIDAD Y APOYO PARA NUESTRO HERMANOS!


¡FUERA GARCÍA GENOCIDA!



El sangriento episodio vivido el viernes 5 de junio, es sólo un recordatorio de lo que un gobierno aprista es (in)capaz de hacer. Una torpe maniobra política acompañada de un negligente operativo policial y militar culminaron con un terrible enfrentamiento que acabó con la vida de medio centenar de personas.


Hace casi dos meses se inició esta lucha por la conservación de nuestros territorios, hace casi dos meses se esperaba una solución pacífica al conflicto, el gobierno totalmente incapaz de prevenir o evitar los conflictos una vez mas se enfrentó a la población indefensa y pretendió ignorarlos, engañarlos para finalmente imponer su voluntad, sin embargo encontraron en nuestros hermanos, habitantes y guardianes de nuestra amazonía una fuerza moral y una convicción pocas veces vistas en los últimos años y en lugar de desarticularlos los pueblos amazónicos permanecieron juntos y se hicieron más fuertes. La soberbia política con la que se viene manejando García produjo el espantoso capítulo de la matanza del 5 junio.


Es paradójico que el día mundial del medio ambiente, aquellos que luchan por preservar la amazonía entregaran su vida en defensa de la nuestra. Sin embargo hoy el gobierno pretende responsabilizar de este genocidio a todos aquellos que no hicieron mas que advertir del grave riesgo que se corría de no mediar una solución inmediata a través del diálogo.


Cabe señalar que la matanza del 5 de junio es el resultado de las políticas neoliberales que este gobierno fascista continua aplicando, tal como lo hiciera el fujimorismo y el propio gobierno de Toledo durante el Arequipazo, el neoliberalismo necesita de la violencia para imponerse a los pueblos que se oponen a su política de entrega y saqueo de nuestros recursos naturales. El progreso no tiene que estar acompañado de sangre y destrucción.


Finalmente hacemos un llamado a todas las organizaciones de izquierda, progresistas, nacionalistas, a todas las ong´s, a los intelectuales y artistas a pronunciarse en contra de esta nueva masacre perpetuada por el APRA, a mantenernos unidos y trabajar coordinadamente acciones que conlleven a una salida favorable para nuestros hermanos de los pueblos amazónicos. Basta de impunidad, exigimos una investigación exhaustiva y sanción para los responsables.


¡HONOR Y GLORIA A NUESTROS HERMANOS CAÍDOS EL 5 DE JUNIO!

¡FUERA GARCÍA GENOCIDA!

¡BASTA DE IMPUNIDAD, SANCIÓN A LOS CULPABLES DE LA MATANZA !

¡DEFENDER LA SELVA , DEFENDER NUESTRA VIDA!

15 de mayo de 2009

Pueblos Amazónicos se Declaran en Insurgencia


PLANTON DE RESPALDO AL PARO AMAZÓNICO



Martes 19 - 7:00 p.m.Frente al Ministerio de Defensa (cuadra 2 de la Av. Arequipa)



¡Viva la lucha amazónica!
¡Abajo el Estado de Emergencia en la Amazonía!

¡Basta ya de represión!



¡No al regalo de tierras ancestrales a las empresas petroleras!
CONVOCA: jUVENTUD DE LA COORDINADORA POLÍTICO SOCIAL


DECLARACIÓN DE INSURGENCIA


Declaramos a nuestros pueblos indígenas amazónicos en insurgencia contra el gobierno del presidente Alan García. Nuestras leyes ancentrales pasarán a ser obligatorias en nuestros territorios y que consideraremos una agresión externa cualquier fuerza externa que quiera ingresar a los mismos”, anunció en una conferencia de prensa, Alberto Pizango. El dirigente advirtió, en ese sentido, que no acatarán el estado de emergencia decretado por el Ejecutivo en varios distritos selváticos de los departamentos del Cusco, Ucayali, Loreto y Amazonas. Al terminar su exposición, afirmó que morirían defendiendo sus tierras y, por adelantado, responsabilizó al Gobierno de lo que pueda ocurrir si las fuerzas del orden actúan contra sus pueblos. Más temprano, en diálogo con Ideeleradio, Pizango anunció que los indígenas en huelga radicalizarán aún más sus medidas si no hallan solución a sus reclamos en un plazo de 10 días. Además, afirmó, se desbloqueará por algunas horas la carretera Fernando Belaunde en Tarapoto, en el departamento de San Martín, que lleva bloqueada más de 10 días, por lo que se teme el desabastecimiento en la región. “Ahora estamos viendo los mecanismos para que se puedan desbloquear las carreteras en Tarapoto por dos horas, tres horas o seis horas, para que se abastezcan de alimentos, para que no se peleen los pobladores con los camioneros”, añadió. El paro nativo ya lleva 35 días sin visos de solución y piden al Ejecutivo la aplicación y cumplimiento del convenio 169 de la OIT, en el que se contempla la consulta obligatoria a los pueblos indígenas para el ingreso de transnacionales a su territorio. Asimismo, exigen el reconocimiento de las reservas territoriales a favor de los pueblos amazónicos y en aislamiento voluntario. Igualmente, solicitan al Congreso la reforma de la Constitución para que se incluyan normas que los amparen y la derogación de la Ley 29317-Nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre, la Ley de Recursos Hídricos y el D.L. 1064 que, según a Aidesep, elimina el derecho de negociación de las comunidades indígenas con las empresas a las que el Gobierno otorga concesiones.

13 de mayo de 2009

PRONUNCIAMIENTO NACIONAL

OLA DE VIOLENCIA NO DETENDRÁ LA PROTESTA POPULAR



El Secretariado Nacional de la Juventud Comunista del Perú JotaCé – Patria Roja, repudia los condenables actos de violencia que se vienen perpetrando contra los pobladores de las comunidades amazónicas que se encuentran en pie de lucha desde el 9 de abril.


El gobierno a través de efectivos policiales o asesinos a sueldo pretende intimidar y acallar la voz de protesta de los diversos sectores que hacen uso del legítimo derecho a denunciar actos inmorales que atentan contra el patrimonio económico de las poblaciones y con el uso del suelo y el agua. Del mismo modo como hace unos días intentaron asesinar al compañero Zenón Cuevas hace unas horas fueron encarcelados siete hermanos de los pueblos amazónicos entre los que se encuentran nuestro compañero, militante de la JotaCé, Mateo Impi, asimismo cuatro manifestantes han sido heridos de bala.


Nuestra solidaridad total con los compañeros que en todo el país vienen librando sendas protestas contra este gobierno entreguista y represivo. Hacemos un llamado a todas las organizaciones políticas, sindicales, culturales, juveniles, artísticas de la índole que fueran a pronunciarse contra esta nueva escalada represiva que a nivel nacional pretende desmovilizar tempranamente la protesta del 27 de mayo.

¡MATEO IMPI LIBERTAD!

¡SANCIÓN PARA LOS AGRESORES DE ZENÓN!

¡PREPAREMOS EN TODO EL PAÍS LA JORNADA DEL 27 DE MAYO!

29 de agosto de 2008

Reflexiones sobre la resistencia amazónica



Yomar Meléndez Rosas

Mucho se ha dicho y escrito sobre la protesta amazónica de los últimos días. Actitudes e ideas revelaron la esencia de los principales actores del escenario nacional. Es conveniente, a estas alturas, intentar algunas reflexiones con el riesgo de caer en la equivocación.

Amor a los chicharrones. Repetir lo obvio resulta a veces pedagógico. ¿Cómo explicar la insistencia de Alan García en mantener los decretos que generaron el conflicto? ¿Es auténtico el deseo de impulsar el cambio en esas zonas o algo tienen que ver los cientos de miles de hectáreas que el grupo Romero, Hunt Oil, Halliburton y Pluspetrol intentan comprar? ¿Habrá comisión? Evidentemente, poco interesa la propiedad comunal que la Carta Magna protege; el derecho no se puede interponer en los negocios.

Modelo de desarrollo. ¿Por qué la explotación petrolera o forestal deben ser los únicos ejes del desarrollo en la Amazonía? ¿No sabemos, acaso, que éstas deterioran el ecosistema y ponen en peligro uno de los últimos pulmones del planeta? La biodiversidad existente en esa zona podría utilizarse, previo apoyo a la investigación universitaria, para descubrir y fomentar productos cuya obtención respete y beneficie el modo de vida de los pueblos indígenas.

Democracia. Hasta el cansancio los solitarios defensores del gobierno y las trasnacionales (incluido el ministro Brack) intentaban convencernos de que es mejor decidir con 51% y no con 66%. Una sabia expresión de Alberto Pizango, presidente de Aidesep, acabó con esa argumentación: en la selva los acuerdos comunales se toman por unanimidad, eso garantiza su "perdurabilidad".

Etnocentrismo, racismo. Políticos, empresarios y periodistas llevan a flor de piel ese mal que hipócritamente se niega en el Perú: el racismo. Aldo Mariátegui, por ejemplo, encabezó su columna del pasado 18 agosto con esta repugnante frase: "Cuidado con Tarzán". El propio presidente de la República ha declarado muchas veces conocer que es "lo mejor para las comunidades" sin haberlas escuchado previamente.

¿Una nación dentro de otra? Rosa María Palacios, la casi siempre acertada periodista que dirige un programa televisivo nocturno, afirmó que existía en la protesta amazónica un trasfondo: su deseo de "autonomizarse", de convertirse en "un país dentro de otro país". No se puede aceptar una apreciación así, menos referida a quienes durante el conflicto del Cenepa entregaron sus vidas en defensa de la patria. Exigir inclusión no es lo mismo que pedir secesión.

Nuevo sujeto político Un nuevo protagonista ha ingresado a la mediocre y muchas veces desabrida política peruana: los pueblos indígenas amazónicos. Ellos no se sienten representados por alguno de los partidos que forman parte de la esfera oficial. Al parecer construirán su propia plataforma y sus propios liderazgos enfatizando la necesidad de un Estado unitario, pero plurinacional e intercultural.

12 de octubre de 2007

A propósito del 12 de Octubre

1492 y el desangramiento de América
Por Santiago Tupac
“Entraban los españoles en los pueblos y no dejaban niños, ni viejos, ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quien de una cuchillada abría un indio por medio o le cortará la cabeza de un tajo. Tomaban las criaturas por las piernas y daban con ellas en las piedras. Hacían unas horcas largas y de trece, en trece en honor de Jesucristo y los doce apóstoles, los quemaban vivos. Para mantener a los perros amaestrados en batallas traían muchos indios en cadenas y los mordían, y los destrozaban, y tenían carnicería pública de carne humana, y les echaban los pedazos a los perros. Yo vi y muchas maneras de crueldad nunca vistas ni leídas.”
Frai Bartolomé De las Casas, 1552, Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias
Ya falta poco para el 12 octubre, fecha en la que se recuerda la llegada de Colón a nuestro continente. Algunos despistados han denominado esta efemérides: el “Descubrimiento de América” o “Encuentro de dos mundos”. Es una buena ocasión para reflexionar sobre la trascendencia de este hecho luego de quinientos quince años.

Vista desde Europa, la llegada de Colón a la nueva tierra es quizá el hito mas importante que cerrando la Edad Media, permitió un florecimiento económico nunca antes visto en el viejo continente.

Vista desde América, es la fractura del proceso histórico social autónomo desarrollado en esta tierra a lo largo de miles de años y el virtual exterminio de su principal protagonista (se estima que durante los primero ciento cincuenta años que siguieron a la llegada de Colón, murieron sesenta y cinco millones de indios a causa de los trabajos forzados y las nuevas enfermedades). Pero no sólo fue aniquilamiento físico y desplazamiento de sus tierras sino también subyugación cultural, los requerimientos hechos por curas católicos eran el primer paso para acabar con la cosmovisión de nuestros pueblos nativos y sustituirla por la roñosa religiosidad medieval, siguieron así varios siglos de abusos como los descritos por Frai Bartolomé De las Casas, pero también, pese a todo, de heroica resistencia indígena.

Sin duda alguna, el principal motivo para cometer todos estos crímenes fue la avaricia despertada en los españoles por el oro que se hallaba en el subsuelo, la desesperación por lograr riquezas de manera rápida y cómodamente fue otra de las razones. Hoy, sin que lo hayamos advertido, revivimos esta triste historia en nuestro país. Es decir se repiten, con sus distancias por supuesto, la explotación de mineros indios en socavones, de campesinos a quienes se les quiere imponer una actividad que además de podrir sus aguas ensucia sus vidas y costumbres, acaso ¿no se reedita también la vieja mentalidad feudal de ganar plata fácil y renunciar a un proyecto nacional? y ¿no es cierto que hoy como ayer la gran parte de esta riqueza se va en manos de la Newmont, de la Barrick, etc.a bolsillos extranjeros?

Recientemente, García ha solicitado que 20 proyectos mineros sean declarados de “interés nacional”. Pretende exonerar de los pocos requisitos que hoy rigen para imponer la minería y aplastar todo lo que se le oponga. Para él no vale consultar a las comunidades, no importa que contaminen, ni importa nada.

Sin desconocer que hoy la extracción minera es como desde casi siempre la principal fuente de divisas, debemos señalar que lo primero que una minería responsable esta obligada a hacer para ser tal, es no avasallar allí donde no la quieren. Es necesario, además, romper con la mentalidad feudal y dotar a nuestra patria de una nueva economía en lugar del esquema primario exportador al que seguimos atados. Avancemos sobre un nuevo curso que rompa con mas de cinco siglos de infame desangramiento de América y construyamos una patria nueva, una patria en la que nadie sea ajeno, una patria al fin y al cabo socialista.